DE MAITRO A MAITRO: UNA HISTORIA DE AMISTAD
La ebriedad los hizo amigos, y la lujuria los separó.
Todo comenzó cuando mi mamá ( doña zoila) tuvo la idea de cerrar con un techo de lamina la parte de atrás de nuestra casa en el Infonavit Fidel Velazquez en Campeche ( aclaro porque supongo que Fidel Velazquez debe ser un nombre muy común entre los infonavits del país, no por nada este bizarro, corruptón y mariconsón personaje estuvo 400 años en la CTM). Para tal caso y debo reconocer para ahorrarse unos pesos - que terminó perdiendo pues a la postre su idea de pagarle con "caguamas" a uno de los personajes centrales de mi historia resultaría más que desafortunada- contrató a un albañil que desde hace algunos años le trabaja y del cual desconozco su nombre, solo lo conozco por su apodo como " El Chamaco" o " El Chamacón", resulta que este alarife de cortas piernas, empezó su chamba, trabajos en que como preví tuve que participar dado lo menguado de su fuerza y sus limitaciones corporales, ahi con el pasando bloques y acomodando láminas me lleve un par de fines de semana en los que parecía que la obra terminaría en buen tiempo y dejaría satisfecha la visión arquitectónica de doña zoila. Después de arrastrar varias decenas de bloques, de brazos raspados y sudorosas jornadas trabajando con " El chamaco", un buen dia cuando ya estaba listo para ver culminada la obra con el "revoco", un acabado de " mezcla" que sella los bloques y los protege de lluvia, erosión, etc, dieron las 9, las 10, las 11, y 12 am, y este sujeto no hizo su aparición, faltando inclusive a su manjar de chicharrón y caguamas que había adquirido mi mamá desde temprano para convidarle por el esfuerzo de esas semanas, pero no llegó; en esas estabamos cuestionándonos su ausencia cuando escuchamos su aguardientosa voz desde la reja de la entrada de la casa " jefa, jefa, jefa" le gritaba a mi mamá, quien salió a su convocatoria previendo que sería para darle entrada y terminar la chamba; pero no fue así, el chamaco la convocaba para pedirle si dinero para sus caguamas porque se estaba echando unas frias en la casa de enfrente, la casa de " chalito" un ebrio consuetudinario, ladino, y de oficio hojalatero; mi mamá pensó que dado que ya casi terminaba el trabajo no estaría mal pagarle lo que aun le debía, aunque a esas alturas entre el chicharron tragado y las caguamas bebidas seguramente ya le salía mas caro a mi mamá de lo que había programado, y así le pagó y lo entregó a las manos de " chalito". Baste decir para hacer corta esta parte del relato que los bloques siguen sin revoco, y que la amistad añeja de mi mamá con " El chamaco" se diluyó no sin antes doña zoila lo calificara publicamente de irresponsable y mentecato.
Pasó un mes y tuve la oprtunidad de encontrarme con el chamaco cara a cara, no le reclamé, aunque con curiosidad lo cuestioné por qué nos había dejado mal, a mi personalmente que fui parte de la labor " egipcia" de levantar los muros y tender las láminas, que sude, sangré y me raspé con el, le pregunté por que había dejado de ir y cómo había caido en las manos de " chalito y así me repsondió:
- fue un dia que sali de trabajar, había mucho calor y yo vi que Gonzalo se estaba echando unas cervezas, yo lo conocia de antes, de cuando venía a tu casa hace años, pero solo nos saludabamos " de maitro a maitro", yo le decía " que pasó maitro" y el me conestaba " aqui maitro"; pero ese día me dijo " maitro no te echas un vaso de caguama" y yo le dije que si y me invitó y así nos echamos varias y al dia siguiente lo mismo, y al otro dia igual.
Aunque decpecionado de su poca fe en nuestra obra y haberla dejado sin terminar, me di por satisfecho con su explicación que me dejaba ver que fue el vinculo de maitros y las caguamas yna razón suficiente para la poca voluntad y de cierto el alcoholismo del " chamacón" que "chalito" supo capitalizar; pues al poco tiempo el chamacón cobró un prestamo en su trabajo en la policia - donde se desempeña tambien en labores de albañileria- sobra decir que todo el prestamo lo bebió, lo botaneó y lo bailó en casa de chalito, siendo el centro de la atención de todos los tomadores que ahi se congregan y disfrurando de las atenciones y los ronroneos de doña Victoria ( la esposa de chalito) y su hermana Esther, pero como siempre todo lo que termina acaba, y así le pasó al "prestamo" del chamaco, se acabó la lana, y lo que antes le aplaudían ahora le aborrecían, sus bailes cariñosos con las mujeres pronto empezaron a incomodar a los hombres que como chalito ya no se embriagaban a la salud del chamaco. Explotaron al chamaco unas semanas más en las cuales les revocó su terraza, les consruyó una lavadero rudimentario y otras obrras menores sin cobrarles. Pero no tardó y al poco tiempo escuachamos el gran escandalo, una disputa con golpes, insultos y bajezas, era chalito que acusaba al chamaco de " haberle pedido las nalgas" a su esposa, de mas está decir que el chamaco fue golpeado por chalito, y hasta a punto de ser " planeado" con un machete. Así terminó la historia de amistad entre los maitros, o por lo menos en su primera etapa, porque ya me ha parecido ver al chamaco merodeando las cercanías, en espera de una señal de sus " amigos" que lo llamen de nuevo con una " que pasó maitro" al que el contestará " aqui maitro" dando el santo y seña de una nueva amistad.
Todo comenzó cuando mi mamá ( doña zoila) tuvo la idea de cerrar con un techo de lamina la parte de atrás de nuestra casa en el Infonavit Fidel Velazquez en Campeche ( aclaro porque supongo que Fidel Velazquez debe ser un nombre muy común entre los infonavits del país, no por nada este bizarro, corruptón y mariconsón personaje estuvo 400 años en la CTM). Para tal caso y debo reconocer para ahorrarse unos pesos - que terminó perdiendo pues a la postre su idea de pagarle con "caguamas" a uno de los personajes centrales de mi historia resultaría más que desafortunada- contrató a un albañil que desde hace algunos años le trabaja y del cual desconozco su nombre, solo lo conozco por su apodo como " El Chamaco" o " El Chamacón", resulta que este alarife de cortas piernas, empezó su chamba, trabajos en que como preví tuve que participar dado lo menguado de su fuerza y sus limitaciones corporales, ahi con el pasando bloques y acomodando láminas me lleve un par de fines de semana en los que parecía que la obra terminaría en buen tiempo y dejaría satisfecha la visión arquitectónica de doña zoila. Después de arrastrar varias decenas de bloques, de brazos raspados y sudorosas jornadas trabajando con " El chamaco", un buen dia cuando ya estaba listo para ver culminada la obra con el "revoco", un acabado de " mezcla" que sella los bloques y los protege de lluvia, erosión, etc, dieron las 9, las 10, las 11, y 12 am, y este sujeto no hizo su aparición, faltando inclusive a su manjar de chicharrón y caguamas que había adquirido mi mamá desde temprano para convidarle por el esfuerzo de esas semanas, pero no llegó; en esas estabamos cuestionándonos su ausencia cuando escuchamos su aguardientosa voz desde la reja de la entrada de la casa " jefa, jefa, jefa" le gritaba a mi mamá, quien salió a su convocatoria previendo que sería para darle entrada y terminar la chamba; pero no fue así, el chamaco la convocaba para pedirle si dinero para sus caguamas porque se estaba echando unas frias en la casa de enfrente, la casa de " chalito" un ebrio consuetudinario, ladino, y de oficio hojalatero; mi mamá pensó que dado que ya casi terminaba el trabajo no estaría mal pagarle lo que aun le debía, aunque a esas alturas entre el chicharron tragado y las caguamas bebidas seguramente ya le salía mas caro a mi mamá de lo que había programado, y así le pagó y lo entregó a las manos de " chalito". Baste decir para hacer corta esta parte del relato que los bloques siguen sin revoco, y que la amistad añeja de mi mamá con " El chamaco" se diluyó no sin antes doña zoila lo calificara publicamente de irresponsable y mentecato.
Pasó un mes y tuve la oprtunidad de encontrarme con el chamaco cara a cara, no le reclamé, aunque con curiosidad lo cuestioné por qué nos había dejado mal, a mi personalmente que fui parte de la labor " egipcia" de levantar los muros y tender las láminas, que sude, sangré y me raspé con el, le pregunté por que había dejado de ir y cómo había caido en las manos de " chalito y así me repsondió:
- fue un dia que sali de trabajar, había mucho calor y yo vi que Gonzalo se estaba echando unas cervezas, yo lo conocia de antes, de cuando venía a tu casa hace años, pero solo nos saludabamos " de maitro a maitro", yo le decía " que pasó maitro" y el me conestaba " aqui maitro"; pero ese día me dijo " maitro no te echas un vaso de caguama" y yo le dije que si y me invitó y así nos echamos varias y al dia siguiente lo mismo, y al otro dia igual.
Aunque decpecionado de su poca fe en nuestra obra y haberla dejado sin terminar, me di por satisfecho con su explicación que me dejaba ver que fue el vinculo de maitros y las caguamas yna razón suficiente para la poca voluntad y de cierto el alcoholismo del " chamacón" que "chalito" supo capitalizar; pues al poco tiempo el chamacón cobró un prestamo en su trabajo en la policia - donde se desempeña tambien en labores de albañileria- sobra decir que todo el prestamo lo bebió, lo botaneó y lo bailó en casa de chalito, siendo el centro de la atención de todos los tomadores que ahi se congregan y disfrurando de las atenciones y los ronroneos de doña Victoria ( la esposa de chalito) y su hermana Esther, pero como siempre todo lo que termina acaba, y así le pasó al "prestamo" del chamaco, se acabó la lana, y lo que antes le aplaudían ahora le aborrecían, sus bailes cariñosos con las mujeres pronto empezaron a incomodar a los hombres que como chalito ya no se embriagaban a la salud del chamaco. Explotaron al chamaco unas semanas más en las cuales les revocó su terraza, les consruyó una lavadero rudimentario y otras obrras menores sin cobrarles. Pero no tardó y al poco tiempo escuachamos el gran escandalo, una disputa con golpes, insultos y bajezas, era chalito que acusaba al chamaco de " haberle pedido las nalgas" a su esposa, de mas está decir que el chamaco fue golpeado por chalito, y hasta a punto de ser " planeado" con un machete. Así terminó la historia de amistad entre los maitros, o por lo menos en su primera etapa, porque ya me ha parecido ver al chamaco merodeando las cercanías, en espera de una señal de sus " amigos" que lo llamen de nuevo con una " que pasó maitro" al que el contestará " aqui maitro" dando el santo y seña de una nueva amistad.
